10 compromisos para un padre y una madre

Ser padre, ser madre, es difícil. La mayoría de nosotros sentimos que podríamos hacerlo mejor. Sin embargo decidir tener más paciencia no suele ser suficiente.  Y esto es así porque ser mejor padre está muy relacionado con el modo en que nos tratamos a nosotros mismos. Sólo podemos dar lo que tenemos. Y si no podemos manejar nuestras propias emociones, no podemos esperar que nuestros hijos aprendan a manejar las suyas.

A pesar de esto, has de saber que es posible desarrollar la paternidad que deseas. De verdad. Lo he visto en muchos padres, y sobre todo, lo he visto en mi. Mis hijos fueron los primeros que me lo notaron, y que me lo expresaron. ¿Cómo es posible? paso a paso.

  • Comienza comprometiéndote contigo mismo.
  • Visualiza cómo sería tu vida cuando mantengas este compromiso, y cómo te sentirías. Date cuenta de que tu hijo sería mucho más feliz, y de hecho, mucho más colaborador y cooperativo.
  • Revisa y renueva tu compromiso diariamente, incluyendo esa imagen de ti mismo manteniendo ese compromiso, recordándote cómo el mantener ese compromiso te hace sentir. Lo que están haciendo es programando o, mejor dicho, reprogramando, tu inconsciente.
  • Cuando te descontroles, que de hecho te ocurrirá, porque eres humano, date un total apoyo compasivo. Discúlpate ante tu hijo, y da un paso hacia la dirección que deseas tomar. Si das dos pasos adelante, aunque des uno para atrás, sigue llevándote hacia donde deseas ir.
  • Haz un pequeño cambio cada día. Busca apoyo, como este blog o nuestra página de facebook. Y felicítate constantemente. Al principio verás pequeños cambios, pero antes o después, con constancia y paciencia, esos pequeños cambios te llevarán al gran cambio.

¿Por dónde empezar?

A continuación tienes 10 compromisos que te harán ser una madre mejor o un mejor padre. Y de hecho, serás una persona que se sentirá más feliz. Comienza con uno de estos compromisos, o con los 10. Sea como sea, recuerda que puedes pedirnos apoyo a través de la página de facebook, o a través de nuestro correo electrónico.

1. Comprométete a cuidar de ti mismo, y a permanecer centrado

Comprométete a cuidar de ti y a permanecer centrado de manera que serás el padre o la madre feliz, paciente y comprometida que tu hijo merece. Esto significa que  cada día tendrás que cuidarte: ve a la cama más temprano para estar más descansado; come adecuadamente; transforma esas voces negativas en voces positivas; y baja el ritmo, de modo que puedas disfrutar más de tu vida. Y lo más importante de todo: comprométete a gestionar mejor tus emociones. Cuando tus emociones te descontrolan, estás en modo de ataque o de huida, y tu hijo te parecerá tu enemigo. Cálmate antes de tomarla con tu hijo.

2. Comprométete a querer a la persona con la que estás

Una de las cosas que sin duda sabemos sobre el desarrollo de los niños es que los niños que se sientes amados evolucionan mejor que los que no se sienten así. Esto no significa los niños que SON queridos. No es lo mismo ser querido que sentirse querido. Muchos niños queridos no progresan. Aquellos que se desarrollan adecuadamente son aquellos que se SIENTEN queridos. Cada niño es único, de modo que cada niño exige una aproximación o un contacto particular, único. Cada niño necesita ser visto o amado por lo que es. Nuestro reto como padres es aceptar quién es nuestro hijo, sea como sea, y felicitarle y animarle y apoyarle por ser esa persona única, a pesar de que le estemos educando. ¿El secreto? Mirar la vida desde su perspectiva, con lentes positivas y celebrar cada paso en la dirección adecuada.

3. Comprométete a estar conectado con tu hijo

La separación ocurre. Por eso tenemos que estar constantemente reconectándonos. Recuerda que hablamos de conectar, no de enseñar. Abrázale o dale un beso en cuanto le veas por la mañana y cuando te despidas de él. Cuando os volváis a encontrar al final del día, pasa 15 minutos únicamente enfocado en él, ¿y qué puedes hacer en estos 15 minutos? pues escúchale, háblale, abrázale, reíos juntos, jugad… Cenad juntos. Tened una charla y un pequeño momento de silencio, o de acurrucarse, antes de que cada niño se duerma.

4. Comprométete a modelar el respeto

¿Deseas criar a niños que se respeten así mismos, con un auto concepto alto, que más tarde serán adolescentes que sigan considerándose respetables y valiosos? Respira profundamente y habla con ellos desde el respeto. No siempre es fácil cuando estamos enfadados, así que recuerda la principal regla en el manejo de las emociones con los niños: Tú eres el modelo, no te tomes nada como personal, y sobre todo, este momento también pasará.

5. Comprométete a enseñarles inteligencia emocional

Además de enseñarles con nuestro modelo, también podemos ayudarles a gestionar sus emociones:

  • Ayúdale a consolarse. Contrariamente a lo que solemos oír, los niños no aprenden a consolarse dejándolos llorar (de hecho, esto únicamente crea una amígdala cerebral hiper reactiva y un exceso de respuesta al pánico a lo largo de su vida). Como cualquiera que haya tratado de calmarse sabe, relajarse es un proceso psicológico. Cuando un bebé llora y lo calmamos, su cuerpo responde enviando oxitocina y otras sustancias bioquímicas relevantes. Aunque lo que vemos desde fuera es que se ha calmado, lo que ocurre en el interior es que su cuerpo está creando conexiones neuronales para estas hormonas. Así se desarrolla la habilidad de calmarse cuando está triste.
  • Transmítele que has comprendido el mensaje que nos da con sus emociones y reacciones. Ante una rabieta, por ejemplo, le podemos decir -lo que te ocurre es que deseas una galleta-.
  • Empatiza con sus emociones.

6. Comprométete a buscar las necesidades que tu hijo tiene tras sus conductas reactivas o complejas

Tu hijo tiene una razón para hacer lo que sea que esté haciendo que te contraría. Es posible que no sea lo que tú consideras una buena razón, pero es lo que motiva su conducta. Si el hecho de que le gritemos ante su conducta hubiera funcionado, ya lo habría hecho. Sólo señalándole la necesidad oculta tras la conducta, tras esa rabieta, hará que podamos cambiar la conducta de esa persona. Muchos padres aprenden a anticiparse a esas rabietas o discusiones y responden a las necesidades de sus hijos antes de que llegue la sangre al río.

7. Comprométete en guiarle y no en castigarle

Los niños sólo desean agradarnos. Cuando constantemente les criticamos y les llamamos la atención, ellos se hacen más duros. Los padres que guían son su ejemplo, señalan sus necesidades en lugar de fijarse en sus malos comportamientos, se adelantan a los acontecimientos en lugar de castigar (-puedes tirar la pelota fuera de casa- en lugar de -no tires la pelota dentro de casa-), y fijan límites de modo empático (-Estás enfadado y triste, pero no se pega. Dile a tu hermano con palabras cómo te sientes-). Educan niños y jóvenes disciplinados que DESEAN comportarse adecuadamente.

8. Comprométete a recordar qué es importante y a tener una actitud de agradecimiento

Permanece positivo y elige tus batallas. Toda interacción negativa con tu hijo desgasta el valor de la relación. Enfócate en lo que importa, como por ejemplo en el modo en que tu hijo trata a sus semejantes. Cuando tomas distancia, el hecho de que su chaqueta esté en el suelo seguro que te saca de quicio, pero probablemente no merece la pena desgastar vuestra relación dramáticamente por este hecho. Agradece cada cosa sencilla que te agrada y verás que tiene muchas más conductas adecuadas que inadecuadas.

9. Comprométete a aceptarte y a quererte

¿Deseas sentir más amor en tu corazón? dátelo. Amar es un verbo. El amor puede ocurrir así tal cual, pero sólo podemos hacer más y sentir más dándonos, y sólo podemos darles a nuestros hijos tanto amor como nuestro corazón pueda sentir, así que ¡vamos! ¡amplía tu corazón! Cada vez que te sientas mal, por cualquier razón, ofrécete amor. Te sorprenderás de cómo tu vida se transforma.

10. Mantén la perspectiva

Seguro que tus hijos cometerán errores y tú también. No existen los padres perfectos, ni los hijos perfectos, ni las familias perfectas. Pero existen familias que viven en armonía y en las que todos crecen. El único modo de crear ese tipo de familia es tomando cada día la decisión de desear ir en esa dirección. No es magia, simplemente trabajo duro y constante corrección para continuar en el camino que se desea. Pero si es eso lo que deseas, ve a por ello. Y si necesitas ayuda, pídela. Continúa dando pasos positivos. Antes de que te des cuenta, te encontrarás en un nuevo escenario.

Este post está tomado y traducido de de https://www.ahaparenting.com/parenting-tools/peaceful-parenting/resolutions-better-parent

 

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