Agradece que no es poco

Sí, agradece que no es poco, porque el agradecimiento es la llave de la felicidad.

Dice Thich Nhat Hanh en su libro Domar al tigre interior, que “No podemos gozar de la vida si nos pasamos mucho tiempo preocupados por lo que sucedió ayer y por lo que sucederá mañana. Nos preocupamos por el mañana porque tenemos miedo. Si vivimos siempre con miedo no podremos agradecer que estamos vivos ni ser felices en el presente.”

Dicen que “Ningún copo de nieve cae en el lugar equivocado”, y sé que a veces nos cuesta creerlo.

Estos días no están siendo fáciles para mi. Y sin duda el miedo está muy presente en este cuerpo y en esta mente. En estos momentos hablar con determinadas personas es muy beneficioso, al igual que meterse en un silencio consciente, porque sin duda la respuesta está en nuestro interior.

Hablando con una persona importante para mi, me dijo algo que me hizo reflexionar. Agradece, -me dijo-, agradece lo que tienes. Agradece y confía.

Y sí, agradece que no es poco.

  • Comienza por agradecer los pequeños detalles de cada día que te gustan: una cama, comida, amigos, luz eléctrica, ordenador para escribir estas líneas, las gafas que usas para ver mejor…
  • Continúa agradeciendo lo que a priori te parece neutro: gente pasando por la calle, un autobús que se cruza en tu camino, una serie mediocre…
  • Y termina agradeciendo incluso lo que no te gusta: el día está nublado, la comida de hoy no me ha salido como habría querido, mi hija ha suspendido o yo he perdido un trabajo.

Esto último cuesta, cuesta sobremanera, pero este agradecimiento tiene un efecto curioso e incluso psicomágico en nuestra mente. De pronto agradecemos y poco a poco estos pensamientos que en definitiva son de preocupación, de rabia, consecuencia de creencias y de programaciones, van perdiendo su fuerza y su poder. Es algo así como desconcertar a la mente. La mente piensa -pero ¿qué agradeces? ¿que te ha salido mal esa entrevista? ¡deberías de estar muy enfadado, o al menor triste y temeroso!-

Cuando comenzamos a agradecer, aunque al principio sea algo forzado, el miedo desaparece y es sustituido por la confianza. Te recomiendo que lo pruebes. Los riesgos son mínimos y los beneficios pueden ser muchos.

“Si vivimos siempre con miedo no podremos agradecer que estamos vivos ni ser felices en el presente.”

El miedo es el opuesto al amor. Si hay miedo, no vemos la felicidad y no podemos agradecer. Con agradecimiento y confianza podemos apreciar la dicha de vivir, de vivir en el presente, de vivir en lo único que existe Aquí y Ahora.

Así que agradece, que no es poco. Agradece incluso que agradeces.

 

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