¿Cómo fué que se fueron mis sueños?

“¿Cómo fué que se fueron mis sueños? ¿Dónde quedaron?

– ¿Cuál es tu sueño? Escribe en una hoja tus sueños, no hay límites, todo lo que desees.

– No encuentro mis sueños. No sé qué escribir.

– ¿Cómo te sientes?

– Triste”.

Esta es una conversación que tuve hace poco con una chica. Yo era la que hacía las preguntas. Pero hace dos años, era yo quien respondía, y la misma emoción de tristeza que a ella me embargó a mi entonces.

¿Cómo es posible? ¿Cómo es posible que no tenga sueños? ¿Dónde están? ¿Cuándo desaparecieron? ¿Cómo se fueron?

-Fija tus ojos en las estrellas y arraiga tus pies en el suelo- decía Roosevelt, y… ¿por qué no?

Sin sueños, ¿cuál es el propósito de nuestra vida? ¿hacia dónde caminamos si no tenemos una meta? A muchos de nosotros se nos ha transmitido que la vida no es un camino de rosas, que es resignación y es sufrimiento, que es trabajo, y la frase “es lo que hay” está en boca de muchos.

Cuando uno comienza a soñar de nuevo, curiosamente comienza a despertar. Los sueños nos dan ilusión. Los sueños de un adulto que despierta no son los sueños de un niño que aún duerme. Los sueños adultos nos marcan un camino, nos marcan un propósito de vida. Nos muestran el sentido de nuestra vida, de la vida de cada uno de nosotros.

La vida es maravillosa. Estamos aquí para ser felices. Esto es así aunque en muchos momentos no lo parezca. La vida es un regalo. Cada uno de nosotros está aquí porque tiene un destino y una función única. Y podemos encontrarlos a través de nuestro sueños, a través de la escucha consciente a nuestro interior.

A mi aún me cuesta encontrar mis sueños. Me cuesta redescubrir mi esencia. Mis ilusiones de niña, de joven, se han quedado guardadas en un baúl, en el fondo del armario, tapadas por las normas sociales, los convencionalismos, por la esclavitud de cada día, por todas las responsabilidades banales que decidimos ponernos cada día para, paradójicamente, no ser felices. A veces parece que ser feliz es algo que hemos de ganarnos, en lugar de una obligación y una responsabilidad.

sueña

“Sueña y serás libre.
Sueña y podrás decidir en cada instante lo que deseas hacer.
Sueña y crearás tu vida”.

 

No es fácil decir Sí a la vida. No es fácil arriesgarse. A veces para recuperar nuestros sueños hace falta volver a los 16 años, o a los 20. Hace falta ser niño o joven de nuevo. Hace falta hacer locuras, hace falta perder el miedo al ridículo, olvidarse del qué dirán, de los deberes, de las obligaciones. Hace falta hacerse infinitas promesas. Y cuando esto ocurre, de pronto, uno se siente de nuevo vivo, lleno de alegría, lleno de amor, lleno de espontaneidad; con una ingenuidad y una inocencia que sólo tenemos cuando conectamos con nosotros mismos, que lejos de hacernos débiles, nos hace fuertes y capaces de conseguir lo que deseemos. Porque como decía Gustavo Montilla, uno de los uruguayos supervivientes del accidente de avión de los Andes, lo conseguimos porque no sabíamos que era imposible.

Un día nos despertamos y nos damos cuenta de que nuestros sueños han desaparecido. -Pide lo que desees-, te dicen, y no sabes qué decir.

Si no tienes sueños… ¿qué tienes?

¡Sueña!

 

 

 

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12 Comentarios

  1. yolanda el 25 julio, 2016 a las 12:53

    Yo deje de soñar,deje de creer en sueños y perdí mi centro.
    Volví a soñar,y me encontré.
    Sueño cada día y soy mas feliz.
    Soñé y encontré una nueva amiga.
    Gracias Patricia.
    Tu libro es sencillamente espectacular.

  2. Soledad Rodriguez Gonzalez el 29 julio, 2016 a las 04:48

    Hace tan solo unos 20 días recordé muchas cosas que tenía en el baul. Y que sin dudas dejé en el camino. Me fui cansada a un viaje por los temas diarios y responsabilidades y volví renovada! cuento a quienes me preguntan cómo me fue de viaje que retorné “con otra cabeza”. Muchas cosas me resurgieron. Me reconocí y animé en muchos aspectos. Gracias Patricia por compartir esos días y en marcarme el sendero con alguna de nustras conversaciones. gracias por cobijarme una vez más. Abrazo

  3. Kaylee el 8 agosto, 2016 a las 09:12

    That’s a smart way of loiknog at the world.

  4. Sergio Sierra el 13 agosto, 2016 a las 23:15

    Cuando dejamos de soñar empezamos a convertirnos en seres grises sin poder para construir un futuro.

  5. Yolanda el 28 febrero, 2018 a las 08:48

    Y como se consigue volver a soñar,, cuando se ha olvidado?

  6. SARA CENTENO ROA el 10 julio, 2018 a las 17:38

    YA TENGO 5 DECADAS CUMPLIDAS Y POR MAS QUE ME ESFORCE POR CUMPLIR MIS SUEÑOS, ESTOS SE ESFUMARON, NADA DE LO QUE YO TENIA PLANEADO PARA MI VIDA SE CUMPLIO, QUERIA CONOCER UN BUEN HOMBRE QUE ME AMARA, ME RESPETARA, ME ACEPTARA TAL COMO ERA, Y NO LO CONSEGUI, QUERÍA TENER UN HIJO Y LO TUVE PERO POR MAS QUE ME HICE NO ES LO QUE DESEABA, QUERIA QUE ESTUDIARA, QUE LLEGARA A HACER ALGO EN LA VIDA, PERO NO FUE ASI, CONOCE A UN HOMBRE PERO NO ES LO QUE YO QUERIA ES TODO LO CONTRARIO A LO QUE SOÑABA, NO TUVE UNA BODA COMO SOÑABA, NO FORME EL HOGAR QUE DESEABA, SIEMPRE ME HA COSTADO CONSEGUIR LO QUE QUIERO, LE DOY GRACIAS A DIOS POR LA VIDA QUE ME HA DADO, PERO NO SE QUE HAGO MAL PARA NO PODER LOGRAR SER FELIZ COMO SE QUIERE.

    QUE DEBO HACER? ES LO QUE SIEMPRE ME PREGUNTO.

    • Un Bosque Tranquilo el 22 julio, 2018 a las 17:27

      Hola Sara,
      Gracias por tu comentario.
      No sé si esto te servirá, pero la vida nos da lo que necesitamos, no lo que queremos. No es la que nosotros queremos, es la que ES. Y tal vez si dejamos de QUERER CONSEGUIR y comenzamos a vivir, fluyendo con el río de la vida, sea más fácil.
      Dice San Agustín: “la felicidad consiste en el proceso de tomar con alegría lo que la vida nos da, y soltar con la misma alegría lo que la vida nos quita”.
      Y sobre todo, no debemos controlar la vida de los demás. Cada uno tiene su proceso, y cada cual es dueño de su vida, aunque sean nuestros hijos y nos cueste aceptar lo que ellos deciden.
      Un gran abrazo
      Patricia

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