«Tienes un niño adorable, es lo mejor de tu vida. Pero también es un poco terco y a veces decide que no quiere vestirse. Hoy es uno de esos días, precisamente hoy que tienes prisa por coger un avión. Tu hijo ha decidido que no se viste. Tratas por todos los medios de convencerle pero todo es en vano. Así que de pronto el asunto se te va de las manos y comienzas a gritar y a decir cosas de las que luego te arrepientes. Le dejas disgustada en el cole y vas al aeropuerto con lágrimas en los ojos, sin saber si son de frustración por lo que ha ocurrido o si de alegría porque te vas».

Así comienza El Hada Habla, nuestro segundo libro, que se ha publicado en noviembre 2019. 

No es un cuento como lo es Un Bosque Tranquilo. Es un libro dirigido a los padres y educadores, de modo que no tiene un formato de cuento, y posee mucha más literatura que el primero, aunque también tiene prácticas para hacer con los chicos. 

Cuando publicamos Un Bosque Tranquilo, queríamos acercar Mindfulness a los niños e indirectamente a los padres. En este caso, cerramos el círculo y lo que buscamos es mostrar Mindfulness a los padres de modo que ellos se lo aproximen a sus hijos.

Tiene dos partes. En la primera se habla de Mindfulness, con prácticas para hacer en familia y, como decía, con actividades para que los niños hagan. Muchos de los capítulos tienen pequeños cuentos que llevan a los niños a reflexionar sobre alguna de sus acciones, como el hecho de no querer hacer los deberes. Siempre se tiene muy presente la responsabilidad que cada uno tiene en su propia vida. Explico lo que es Mindfulness, tomando ejemplos reales de mi vida o de lo que veo en los talleres de Mindfulness que hago con adultos y niños. Por ejemplo, al hablar de la importancia de tener en cuenta nuestras emociones, tomo ejemplos reales de respuestas que me han dado. Además, he añadido algunos capítulos que muestran situaciones cotidianas conflictivas, como el «No quiere hacer los deberes», «¿Quieres escuchar lo que te estoy diciendo?» o «Siempre se olvida la agenda en el cole», mostrando cómo podemos gestionar estas situaciones desde la distancia y la calma. Doy recomendaciones e incluso orientaciones a los niños y adolescentes, pero poniéndolas en boca del hada porque siento que de este modo los niños van a ser más receptivos. Ya sabemos que los hijos, a quien menos obedecen, es a los padres.

La segunda parte está dirigida a los padres. He elegido situaciones críticas en la paternidad, o sentimientos y pensamientos que se repiten en muchos casos. Por ejemplo, el capítulo «Y entonces se me fue de las manos» te da pautas para estar más sereno en situaciones en las que te sales de tus casillas. O en «¡Dios mío, estoy diciendo lo mismo que decía mi madre!» te ayudo a comprender por qué repetimos patrones de modo automático cuando no siempre estamos de acuerdo con ello. Hay también un capítulo que habla de la resistencia que nos encontramos para meditar, llamado «No tengo tiempo para meditar», y otro que he titulado «O sea, Mindfulness es pasar de todo», porque es algo que se dice a menudo. «¡Soy la peor madre o el peor padre del mundo!» o «¡Porque lo digo yo y punto!» son sólo algunos ejemplos más.

Es un libro muy cercano, ameno, muy sencillo de llevarlo a la práctica, y que gracias a las ilustraciones de Marta NavalGar resulta muy fluido y divertido.

Sin embargo, yo no diría que es un libro que dice cómo has de ser un buen padre. No creo que ni yo ni nadie esté en disposición de decirle a un padre lo que ha de hacer. Eso sería quitarle su responsabilidad. Lo que yo he querido trasladar es mi experiencia. Y sí, un modo de que tú, padre o educador, encuentres tu propio criterio educativo, libre de estrés, de culpa, de herencias. Por eso, cuando hablo de recomendaciones o de consejos, no van tanto dirigidos a si has de hacer esto o lo otro, sino a cómo permanecer en calma, para poder hacer las cosas de modo consciente, y no inconsciente o en piloto automático. 

A veces me preguntan -pero entonces ¿mi hijo tiene que hacer solo los deberes o conmigo?- o -¿pero pongo esta norma o no?-. Yo no respondo a eso. No puedo. No es mi responsabilidad. Es la tuya como padre o madre. Sólo te ayudo a decidir por ti mismo, desde la calma, para que veas qué es lo que deseas hacer, y por qué.

Soy pedagoga, y desde el año 89 en que comencé en la facultad he visto cómo aparecían diferentes corrientes educativas, muchas de ellas contradictorias. No me extraña que los padres estemos un poco confusos sobre qué es lo mejor para nuestros hijos. Y creo que como consecuencia de esto a veces se hacen cosas absurdas y se va de un extremo a otro. Hemos pasado de dejar que nuestro hijo llore a preguntarle si desea tomar su medicina, y es lógico, porque la información que nos llega es pendular, nos marea y al final no sabemos qué hacer.

La práctica de Mindfulness me ha ayudado a saber cómo siento que deseo educar a mis hijos, a hacerlo del modo más consciente posible y preguntándome por qué. Y esto es lo que comparto. 

Si sientes que la paternidad a veces te supera, si a veces te sientes superado por la situación, si se te va de las manos el día a día y acabas gritando y perdiendo los nervios, este libro es para ti.

 

 

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