Hay un ser viviendo en mi

Hay un ser viviendo en mi. Hay amor viviendo en mi. Te doy la vida.

Las madres damos vida. Los padres también, pero sin duda la maternidad es diferente.

Sentir que tu amor por otro se hace carne, y se hace carne dentro de ti. Sentir que una nueva persona, un nuevo ser está creciendo de ti, pone la piel de gallina a cualquiera. Es algo normal, pero no por el hecho de que sea habitual deja de ser maravilloso. Cuando se vive desde la cotidianidad es precioso. Pero vivirlo desde la consciencia es un gran regalo.

Hace poco hablaba con una de mis alumnas que estaba embarazada (digo estaba porque ya ha dado a luz). Una mujer que es terapeuta transpersonal y que tiene ya una larga trayectoria de meditación y mindfulness, y cuando hablaba de su embarazo no pude menos que sentir envidia, porque aunque yo disfruté mis embarazos, ciertamente no era lo consciente que soy ahora.

Escuchar la profundidad con la que expresa: -hay un ser viviendo en mi- o -me estoy preparando para cuando nos “separemos”-. Fue maravilloso.

Efectivamente, cuando se acerca el momento de dar a luz, se mezclan sentimientos: por un lado, hay ganas de abrazar a ese ser al que le damos la vida y que traemos al mundo pero, por el otro, no deja de ser una “despedida”, una separación, tanto para el bebé como para la madre. Han pasado 9 meses juntos, siendo al principio incluso lo mismo, y en unas horas se separan. La madre continúa con su vida, que ya nunca será igual; y el bebé, ese nuevo Ser, comenzará su vida como ser independiente.

Esta mujer describía sus meditaciones cuando estaba embarazada y eran preciosas. Era bellísimo escuchar cómo expresaba esa conexión tan profunda con su hijo cuando estaba meditando.

Un Ser viviendo en mi. Porque somos Seres. Todos. Y todos somos mucho más parecidos de lo que pensamos. Las diferencias son mentales. La esencia es la misma.

Cuando decía: “un Ser viviendo en mi”, era como si dijera “hay Amor viviendo en mi”. Y realmente si me emociono al escribir esto es porque había Amor. Porque hay amor cuando se crea ese nuevo Ser. Porque un hijo del Amor tiene que ser Amor.

Qué bonito y qué gran regalo vivir la maternidad con tanta consciencia.

Al principio hablaba de que la maternidad es diferente a la paternidad, efectivamente que un Ser crezca dentro de ti es algo diferente. No obstante, la paternidad consciente también es muy intensa y enriquecedora. Ayer mismo hablaba con un padre que se sentía un poco ofendido porque se hablaba mucho de maternidad consciente y que a menudo se olvidaba el papel del padre. He conocido padres conscientes que viven su paternidad de un modo muy intenso, no desde la mente, sino sintiendo profundamente que han gestado un nuevo Ser a partir de su Amor; que su Amor se ha hecho carne, y honestamente siento que es más complejo y difícil para un hombre expresar estas emociones y estos sentimientos porque se asocian con lo femenino, y muchos hombres no están “programados” para expresar esto, (aunque por suerte, también es cierto que cada vez más la sociedad se va despojando de estos prejuicios educacionales).

Hoy me apetecía escribir esto.

Nuestro Amor se hizo Carne.

 

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