No pienses en nada más que en ti

Hace poco una de las personas más importantes para mi, me dio un consejo:

– No pienses en nada más que en ti- me dijo.

En el contexto de la situación, lo sentí como uno de los consejos más generosos y más apropiados que me podrían haber dado.

Y es que a menudo pensamos en todos y en todo menos en nosotros.

Muchos estamos educados de manera que sentimos que si pensamos en nosotros, somos unos egoístas. Y que hemos de pensar en los demás antes que en nosotros mismos.

Algo que a menudo hago en los talleres con padres es lo siguiente: les muestro la típica imagen de los aviones, en la que hay una madre que ante las despresurización de la cabina, ha de ponerse la mascarilla antes de ponérsela a su hijo. Todos se quedan muy extrañados… ¿Cómo que un padre se ha de situar por delante de su hijo? Pues sí: si el padre está bien, el hijo estará también bien.

Y por tanto, si yo estoy bien, el resto estará también bien.

Siento que es importante adaptar la imagen de la mascarilla a muchos otros aspectos de nuestras vidas. Cuando hemos de tomar decisiones, ya sean laborales, familiares, de pareja, incluso sobre amistades, si nos situamos en primer lugar desde la presencia, la decisión será la acertada.

Cuántas veces nos encontramos pensando “haré esto porque es lo mejor para mi pareja“, o “no puedo hacerle eso a mis hijos“, o “cómo le voy a hacer esto a mis padres“. En la mayoría de los casos, aunque nos cueste creerlo, estamos siendo deshonestos con nosotros y no estamos siendo generosos, porque cuando nuestro enunciado es ese, significa que estamos sacrificando nuestros sueños por los ajenos, y si sentimos que es un sacrificio, no saldrá bien. No estamos aquí para sacrificarnos, estamos aquí para ser felices y si somos felices, haremos felices a los demás.

Según la RAE, un sacrificio es un esfuerzo, pena, acción o trabajo que una persona se impone a sí misma por conseguir o merecer algo o para beneficiar a alguien. Hay muchas palabras que no van unidas a la idea de AMOR hacia uno mismo en esta definición: esfuerzo, pena, trabajo, imposición…, y después el fin: conseguir, merecer. Se busca muchas veces algo a cambio del sacrificio, aunque sea de modo inconsciente, de modo que si el otro no nos devuelve el sacrificio, sentiremos resentimiento, enfado e injusticia.

Al usar la frase “no pienses en nada más que en ti” estoy apelando a nuestro interior, a nuestro SER más profundo, al que se accede cuando uno se despoja de todo el ruido, de muchos pensamientos, de muchas emociones que paralizan y no hacen más que poner niebla a nuestras decisiones.

Cuando uno piensa en uno mismo no es egoísta, porque cuando conectamos con nosotros así, lo hacemos con nuestra esencia, que es la misma que la de los otros. De este modo, podremos conectar con nuestra intuición, con nuestra inteligencia del corazón. Podremos conectar con nuestro autocuidado, con nuestra autocompasión. Y cuando hacemos esto, conectamos con los otros porque todos somos UNO. Del mismo modo, no puedo sentir compasión y amor por los otros si no lo siento por mi antes.

Curiosamente, cuando uno toma sus decisiones obrando de esta manera, descubre que no está perjudicando nunca ni a su pareja, ni a sus hijos, ni a sus padres o amigos, porque una decisión desde el AMOR nunca es egoísta.

El mejor regalo que le podemos hacer al otro es ser honestos, y ser honesto implica tomar decisiones honestas, actuar en coherencia con nosotros mismos, que lo que digas sea coherente con lo que piensas, con lo que sientes y con lo que haces. No hay coherencia en un sacrificio.

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5 Comentarios

  1. Mencía Álvarez-Sala el 20 diciembre, 2016 a las 22:38

    ostras!

  2. Candela Peña el 20 diciembre, 2016 a las 22:39

    Que bueno!!!

  3. Paula Rivas el 20 diciembre, 2016 a las 22:40

    Me encanta! Perfecto para escucharnos a la hora de tomar decisiones

  4. Paloma el 28 diciembre, 2016 a las 23:59

    Maravilloso!!!!!!!!!!

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