¿Resistirse o entregarse?

Resistirse o entregarse. Gran dilema. Hace 6 meses me rompí una pierna. Literalmente se destrozaron la tibia y el peroné de mi pierna derecha. Está siendo una de las experiencias más importantes que he vivido hasta ahora, y por eso he decidido dedicarle una de las entradas.

Recuerdo estar tirada en la nieve, esperando a que vinieran a socorrerme. El dolor era tan grande, tan intenso, que ya casi no era dolor. Es increíble cómo el dolor puede ser tan grande que parece que desaparece.

Mientras esperaba la camilla, venían a mi las palabras de Antonio Consuegra en su libro El árbol cósmico, cuando relata el gran accidente que tuvo, también en la montaña, y los enormes dolores que soportaba. Me venían también las frases de Jeff Foster, especialmente esas en las que dice que el dolor no es más que una ola más, y que el dolor no es insoportable, porque si fuera insoportable, uno no lo estaría soportando. Parece un juego de palabras pero realmente es cierto y ayuda. Mentalmente me repetía: “lo estoy soportando, lo estoy soportando”. Cuando estás ahí, todo va relativamente bien. Hay dolor, perodolor y sufrimiento no hay sufrimiento. El mayor problema llega con la mente, cuando esta te dice: “sí, este momento lo has soportado, pero… ¿soportarás el próximo?”. En el momento en que escuchas a la mente y te crees que el siguiente momento, no este, el siguiente momento, va a ser terrible e insoportable, estás hundido, porque estás sufriendo. Sí, el sufrimiento aparece cuando metemos a la mente en nuestro dolor. El dolor es físico y es presente; el sufrimiento es mental, puede venir por el futuro, o por el pasado. El sufrimiento viene cuando nos resistimos al dolor. Del tipo que sea.

Así que yo no podía permitirme escuchar a mi mente. Debía estar en mi cuerpo. Yo respiraba, y respiraba, y recordaba el retiro Vipassana en el que participé en agosto. Esos momentos en los que te duele todo el cuerpo, y sigues meditando sintiendo cómo tu cuerpo, y sobre todo tu mente, se sumergen en el dolor. Y de pronto no hay dolor, porque se ha traspasado. El dolor sigue, te inunda, te fundes con él, y de pronto eres dolor. Pero sigue sin haber sufrimiento.

Iba una y otra vez a las sensaciones: a lo que veía, a lo que escuchaba, para no caer en el sufrimiento, para no luchar contra el dolor, con la esperanza última de poder descansar.

Y una y otra vez me entregaba a la frase de Dag Hammarskjold, que Anthony de Mello recoge en su libro El canto del pájaro:

“Por todo lo que ha sido, gracias.
A todo lo que ha de ser, sí”.

Que yo convertí en un “gracias por todo lo que ha sido mi vida hasta ahora, sí a todo lo que haya de venir.” Me embargaba una inmensa confianza en la vida. Yo sabía que todo eso pasaba por algo. Sabía que al final era para bien. Quizás por eso no tuve miedo, o mejor dicho, no fui consciente de que tenía miedo. Me repetía: confía, confía.
Al final se trata de una entrega total a ESO, a ese SER que es superior. Una rendición total ante lo que no controlamos, ante la Vida, antes las olas grandes y ante las pequeñas. No controlamos prácticamente nada. Por tanto, ¿por qué enfadarnos cuando ocurren imprevistos? Nuestra vida son imprevistos que hemos de manejar como podemos, sacando siempre lo mejor. La vida es un juego. No hay mala suerte ni buena; no hay porqués, sino para qués. Esta era mi partida del 2016, cada uno ha tenido la suya.

Estos meses han constituido una gran oportunidad para pararme en seco, para pensar cómo deseo vivir; para meditar, para aprender, para observar… o simplemente para SER y ESTAR en cada momento. En el presente.

De no haber practicado meditación y mindfulness, todo el proceso habría sido muy diferente. Estoy segura. Habrían sido seis meses de sufrimiento, y sin embargo han sido seis meses con dolor, por supuesto; pero en los que apenas ha habido sufrimiento (aunque por supuesto, también, ha habido algo).

Y honestamente, siento en este momento un profundo agradecimiento a la VIDA.


 

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9 Comentarios

  1. Mery el 23 junio, 2016 a las 12:58

    Excelente post! Me paso exactamente lo mismo en el 2000 con un accidente en moto…la templanza y la aceptacion hicieron el proceso super llevadero; mas alla de los dolores obvios y fisiologicos.

  2. Yoly el 23 junio, 2016 a las 19:30

    Me encanta!

    Mi inicio en el Mindfulness y la meditación empezó por mi sufrimiento (que a penas dolor) tras una operación de la rodilla.

    Gracias por estas palabras e ilustraciones! 🙂

  3. Angels el 24 junio, 2016 a las 17:22

    Paticia!!! Me encanta… Lo reeleré con frecuencia, siempre que empiece a sufrir. 😉

  4. Martin el 20 julio, 2016 a las 17:54

    Patri, “no pares de volver”, ni de escribir. Sos una fuente de la que hay que abrevar. LOCURAS PERENNES!!!!!!

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